Un collage y un poema

Podría estar nadando en el océano con las ballenas
o en una pileta, con mis compañeras de nado sincronizado,
en esta tarde interminable de noviembre.
Pero aquí estoy, aguantando el estornudo ruidoso y seco
que viene siempre después de que la señorita borre el pizarrón
mientras recito las riquezas de una tierra que jamás voy a conocer.
Escritos en una receta médica que alguien dejó en un libro de la biblioteca (anverso y reverso)
Hoja con membrete PalCare
Datos de nombre, número de afiliado y entidad tachados
Metformina 850 mg x 60 comprimidos
Levetiracetam 500 mg x 30 comprimidos
Sacar fotos libro Guido
Averiguar estacionamiento
Quetapina
Número telefónico con interno
Sitio web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Trámites VTV
Viandas mail
Tarjetas Navidad
Correo electrónico de alguien llamado Haydée
Sitio web, dirección y horario de atención de Puzzlemanía
Número telefónico de Georgina
Lunes 21/12
Una dirección en el barrio de La Boca
Omeprazol
Sello y firma de una doctora llamada Stefhany
18/08/2020
Zumbido
Andrés teme ser picado por una abeja. Nunca ha visto una, pero leyó bastantes historias sobre muertes causadas por shock anafiláctico. Por supuesto, eran relatos de los tiempos en los que las abejas eran comunes y aún no habían sido diezmadas. Ahora solo están acorraladas en ese apartado lugar del mundo, al que ni siquiera llegó el ataque de las abejas robot contra sus versiones biológicas. Luego de insistir por escrito, el instituto le proveyó un traje de apicultor que fue recreado con evidente torpeza a partir de unas imágenes viejas.
Mientras reconoce el terreno, suena el pitido del sensor, lo que indica la presencia de una abeja en un radio de diez metros. Enseguida, el número supera la centena. El zumbido que se acerca confirma lo detectado por la máquina. Con una mano temblorosa, Andrés sostiene el temporizador: deberá activarlo cuando el enjambre sobrevuele el sector 21-Noreste. A sus pies, las flores de berenjenas, tomates y zapallos cultivados a partir de las semillas del laboratorio esperan el trabajo polinizador. La hipótesis es que las abejas preferirán las flores provenientes de semillas AC34 por sobre las otras variedades. Si, al menos, un diez por ciento de las abejas registradas se posan sobre ellas, el experimento habrá sido un éxito. Escuchó decir a uno de sus colegas en la reunión de la semana pasada que las AC34 son mejores que las originales que están resguardadas en el banco de germoplasma. Un verdadero trabajo de evolución hecho en tiempo récord.
Andrés no cree que se pueda mejorar la naturaleza. En realidad, no está de acuerdo con aplicar la idea de mejor o peor en un mecanismo que ha funcionado de manera autónoma durante miles de millones de años y cuya finalidad, si existe alguna, nunca nos fue revelada. El sentido de urgencia del Instituto, marcado por los tiempos del gobierno, no debería apresurar a un sistema complejo que tiene sus propios procesos de retroalimentación. Más aún, sabiendo que algo de esta intervención es lo que nos trajo hasta acá. Se le ocurrió mencionar algo así en una de las últimas reuniones, pero la coordinadora del equipo le espetó que no había mucho espacio para la duda epistemológica cuando se avecina una hambruna mundial. Andrés intuye que sus comentarios y a su condición de inmigrante becado, podrían ser algunos de los motivos por los que se encuentra haciendo el indeseable trabajo de campo.
El ruido del zumbido se vuelve insoportable. Andrés nota como su respiración se acelera ante la perspectiva de que alguna abeja logre meterse por algún intersticio del traje. De repente, se ve sumergido en el ojo de un huracán formado por abejas y la oscuridad lo rodea por completo. En la vibración generada por el vuelo de las abejas, Andrés está seguro de percibir que ellas le informan que no van a participar en el experimento. No se lo va a contar al equipo porque ¿cómo explicaría que sintió que las abejas le estaban diciendo algo? Sin embargo, el mensaje le resulta muy claro, ni siquiera considera que el miedo pudo haber sido responsable de algún tipo de alucinación.
El enjambre se rompe tan rápido como se armó y las abejas ahora quedan suspendidas en el aire, con cierta distancia entre sí. Dos abejas lideran la comunicación mediante la danza sobre la que Andrés leyó en varios papers, mientras que las otras observan obedientes. Al terminar la danza, el conjunto se aleja en masa hacia las colmenas del sur. El zumbido desaparece.
Andrés mira la pantalla de control de los microsensores que se colocaron sobre las flores con el fin de detectar preferencias y tiempos de estancia. Solo se ha detectado el intento de polinización en una flor de zapallo. Sobre un pétalo naranja brillante, una abeja emprende los últimos movimientos de sus alas. Andrés oye la voz de la coordinadora del equipo a través del comunicador. Le pregunta si está todo bien.
Tres hombres y el ruido
Leo El silenciero, la lucha de un tipo contra el ruido. El tipo me cae muy mal, es bastante enroscadito. Su esposa Nina, al verlo tan selectivo en su molestia, le espeta que los ruidos del llanto del bebé no lo despiertan, que cómo puede ser. Ya debe estar harta la pobre mujer. Por la mañana, debe verse las ojeras en el espejo del botiquín mientras se pregunta qué le habrá visto al tipo. Son ruidos de un ser amado, le responde él, que no tiene ningún problema en llevar a su vórtice de desgracia a la parentela con cada decisión que toma. Todo por el alambre que representan los sonidos no deseados en su oído. Claro que él denuncia, pero las denuncias por ruidos molestos ya eran ignoradas por esa época.
La lectura me lleva a recordar al hombre que estaba en una guerra desigual contra AUSA; ese hombre que se lanza a una gesta heroica pero infructífera en la justicia luego de que le construyeran una autopista al lado de su ventana. Alguien seguramente le ha dicho que deje de pelear y venda el departamento. Pero ¿a quién se lo va a vender? A nadie, a menos que encuentre a un sordo, habrá pensado (esto es pura especulación mía).
También recuerdo al vecino de Oroño al que le molestaban los ruidos de la obra. En particular, le incordiaban las voces dicharacheras de los obreros por la mañana. El ruido, leí en un documento denunciatorio que llegó a mis ojos por la vía informal, había afectado su capacidad de generar o mantener (esto no lo recuerdo con precisión) erecciones. Como el tema no se resolvió, él decidió mudarse y volver para cuando la obra estuviera terminada y su calle volviera a ser un silencioso pasaje que no conectaba nada interesante. Luego de unos meses finalizada la obra, comenzó la construcción de un puente que forma un firulete sobre las vías de la línea Sarmiento. La calle es uno de los accesos a dicho puente.
El ruido siempre gana.
El jardín de las mujeres que se bifurcan
Cuento interactivo a partir de los textos generados para el Museo Perlotti, en el marco de la Convocatoria Son tus museos.
El camino

Con manos enguantadas de esperanza empezó el camino, forjando un nuevo círculo.
Esto no es una emergencia
Tras un derrumbe incierto, tres mujeres quedan atrapadas en un espacio cerrado sin recordar cómo llegaron allí. Mientras intentan reconstruir los hechos, discuten sobre terremotos, bombas y conspiraciones, pero nada es completamente claro.
Versión dirigida por Vilma Rodríguez. Con las actuaciones de Eugenia Alonso, Paula Fernández Mbarak y Julieta Vallina. Filmada en el Teatro Nacional Cervantes.
El negocio de la familia
Mónica quiere a toda costa que su hijo entre al negocio familiar, pero él aspira a otras cosas para
su futuro. ¿Podrá convencerlo con la ayuda de la abuela Norma?
Microteatro para tres personajes.

